SAN. Atanasio. Cristo Redentor. http://www.statveritas.com.ar/Doctores%20de%20la%20Iglesia/SAtanasio-03.htm. Consultado el 23 de abril de 2007.

Nosotros adoramos al Señor de la creación hecho hombre, el Verbo de Dios. Porque aunque en si misma la carne sea una parte de la creación, se ha convertido en el cuerpo de Dios. Nosotros no separamos el cuerpo como tal del Verbo, adorándolo por separado, ni tampoco al adorar al Verbo lo separamos de la carne, sino que sabiendo que «el Verbo se hizo carne», le reconocemos como Dios aun cuando está en la carne. Dice el utilísimo libro del Pastor (de Hermas): «Ante todo has de creer que uno es Dios, el que creó y dispuso todas las cosas, y las hizo del no ser para que fueran» (Mand. 1). Dios es bueno, siendo bueno. Por esto no escatimó la existencia de nada, sino que a todas las cosas las hizo de la nada por medio de su propia Palabra, Jesucristo. Y entre todas ellas tuvo en primer lugar benevolencia para con el linaje humano, y viendo que según su propia condición natural los hombres no podían permanecer indefinidamente, les dio un don: no los creó simplemente como a los demás animales irracionales de la tierra, sino que los hizo según su propia imagen, haciéndoles participar de su propia Palabra (Logos); y así, podían tener una existencia duradera y feliz.

Ana Maria Alarcón Constanzo.