NAVARRO, Mercedes. Cuerpo y Comunidad El cuerpo de la Mujer, una perspectiva Bíblica y Ética, editorial Verbo Divino. Primera Edición, 1996. Págs. 187 – 196.
La dignidad del Cuerpo físico proviene de haber sido redimido por Cristo, quien con su muerte conquisto a la muerte y al pecado y cambio el curso de la ley en bendición. Con su muerte, Cristo nos incorporo a él mismo, de forma que ya no hay un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo. La participación de la Eucaristía nos convierte en miembros del Cuerpo de Cristo. En la Antigua Alianza subyace en el argumento paulino, sin embargo existe una gran diferencia, pues en Cristo no hay exclusión pues todos somos uno en Cristo, pero el cuerpo de Cristo es la casa en donde Dios habita y que Dios mismo la construido, de ahí que la Iglesia, como cuerpo social, sea un cuerpo santo, ya que es el cuerpo de Cristo. El Espíritu santo unifica los carismas de sus distintos miembros y todos ellos se coinciden para el bien común y la edificación de la Iglesia, pero la jerarquización de los carismas hace del cuerpo de Cristo un cuerpo estructurado y diferenciado.
Ana María Alarcón Constanzo.

No comments yet
Feed de los comentarios de este artículo